¿Ya ven por no estudiar?

Con el mismo tamaño de país pero con más mexicanos, urge que impulsemos la educación y el entrenamiento para asegurar que nuestro crecimiento, cuando se eleve, no sea temporal. Sólo nos mantendremos competitivos por más tiempo, si transitamos de una economía rica en recursos naturales, a otra donde nuestros recursos  laborales se conviertan en capital humano… ése que trabaja piensa, negocia, critica, crea y emprende.

Con una realidad económica donde la distribución del ingreso nos dice que más del 80% de las familias mexicanas viven con un promedio de $2,100 mensuales por persona, las posibilidades de reactivar el mercado interno son bajas.  Gastamos en lo que se necesita y no en lo que se desea, por lo que no urgen políticas que alienten el gasto de las personas, sino ELEVAR la capacidad de la gente para generar su propio ingreso, y así ella poder ejercer su propio gasto. Sólo si los individuos incrementan sus capacidades, podrán comandar un mejor nivel de ingreso.

Con un promedio de escolaridad de 8.6 años, el nivel educativo de nuestra fuerza laboral es de segundo de secundaria. Sea en matemáticas, lectura o ciencias, nuestros estudiantes no superan el nivel 2, de seis posibles, en el examen de PISA de la OCDE. Así, nuestros jóvenes promedio son incapaces de ejecutar procedimientos que se le describen con claridad, de seleccionar y aplicar estrategias simples para resolver problemas, o de desarrollar comunicaciones breves para reportar sus conclusiones. Ser el último lugar en estas pruebas demuestra nuestro nivel y evidencian nuestros límites. Sí, es una comparación con los países más desarrollados. ¿Pero no queremos eso?

Para enfrentar las tendencias mundiales, tales como la globalización, la mayor escasez de recursos, y no quedarnos estancados deberemos ser capaces de adoptar nuevas tecnologías. Para ser una economía próspera y exitosa necesitamos un cambio en el paradigma de la educación y el entrenamiento, que sea grande en escala y drámatico en sus logros.

Con tal de mantener el paso al cambio tecnológico es importante que la fuerza laboral tenga mejores bases teóricas de conocimiento. Basta de promover una cultura educativa “light”, que sin esfuerzo pretende lograrlo todo. El problema sí es de cobertura pero más de calidad. ¿De qué sirve ir a la escuela si no se aprende para la vida?

Tres prioridades resaltan para que pensemos en los jóvenes y trabajadores de este Siglo XXI, así como en los retos del sistema educativo:

  1. Que se adopte un enfoque interdisciplinario, porque es de la intersección de ideas que surgen las soluciones creativas. La habilidad de pensar de una forma más conectada e integrada es vital para un mundo altamente interdependiente. No deben aprenderse las disciplinas de manera aislada, sino junta.
  2. Que se eleven las habilidades técnicas de los jóvenes. Promover la ciencia, la tecnología y las matemáticas como una política pública, porque es de aquí de donde pueden surgir los jóvenes diseñadores, innovadores y emprendedores del futuro. Y
  3. Que se expandan las oportunidades de trabajo práctico. Se trata de inspirar a los jóvenes a repensar el futuro, abriéndoles oportunidades para jugar un papel importante en una economía cambiante. Debemos dar paso para que la iniciativa privada ingrese al sistema educativo, no sólo con programas tipo “Bécalos”, sino como becarios reales en sus empresas.
  4. Un reto implícito es el de LIBERAR al sistema educativo de un currículum nacional que hoy se planifica centralmente desde la SEP, como si el gobierno fuera el mejor educador.

El reto es LIBERAR al sistema educativo de un currículum nacional que hoy se planifica centralmente desde la SEP.

El Gobierno NO ES EL MEJOR EDUCADOR

En la búsqueda de nuestro crecimiento económico, mientras la competencia internacional se intensifica, la sociedad se hace más compleja y el cambio tecnológico se acelera, la salud de nuestra economía dependerá más y más de que logremos mayores niveles de educación y se eleven las habilidades de nuestros trabajadores.

Es cierto que las reformas sirven para ajustar y aceitar la maquinaria, pero el desarrollo que alcancemos no será duradero si no elevamos la calidad de nuestra mano de obra.

Acerca de Dr. Jaime Velázquez

Soy economista, dedicado a la educación. Promuevo la cultura económica, convencido de que se puede fortalecer la educación ciudadana si se entienden los principios básicos de la economía.
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