El verdadero “Parto por México”

Frente a las realidades de violencia, asesinatos, mentiras, manifestaciones, corrupción y escándalos que parecen crecer día a día en nuestro país, el momento de México es su posible salto al desarrollo o nuestro aparente destino a la media tabla internacional. No es momento de seguir justificándonos que si estábamos o no para el quinto partido o si era o no penal, el momento de México está en definir su estructura institucional, para estar en posibilidades, sí, de saltar sobre bases firmes.

Es difícil establecer una posición clara y certera de lo que sucede, porque nadie es capaz de verlo todo o de filtrar la información con todos los lentes posibles. Sin embargo, sí debemos asumir dos posiciones frente a las realidades que observamos. La primera es que debemos admirarnos de los hechos. Si perdemos la capacidad de admiración corremos el riesgo de, pasivamente, entregarnos a la ignorancia. Y segundo, siempre deberemos mantener una prudente actitud de duda ante lo que se nos presenta. Aceptar las respuestas fáciles, dejar de contestar realidades dudosas, o aludir cansancio ante asuntos complejos, es un signo de repugnancia al esfuerzo, de ingenuidad inmadura y cómoda, que sólo beneficia a algunos.

Los jóvenes deberían estar inquietos con su futuro, no porque el tren México-Querétaro haya sido suspendido, sino porque las instituciones fueron incapaces de detener un proceso de licitación opaco. Qué bueno que se detuvo, pero qué malo que haya sido la figura presidencial la salvadora. En la medida que sigamos dependiendo de la benevolencia presidencial y no de las instituciones, nuestro nivel de desarrollo político y democrático seguirá en duda.

Los jóvenes deberían estar inquietos con su futuro, no sólo porque hayan desparecido a 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, sino porque en ese entramado de fábulas reconstructoras de la realidad, se omiten verdades graves que están en juego. ¿Cuántos sabíamos que Lucio Cabañas, ese maestro rural guerrillero, líder estudiantil, jefe de las fuerzas armadas del Partido de los Pobres en la Sierra de Guerrero, secuestrador del senador y luego gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, era egresado de la Normal de Ayotzinapa? ¿O que la matanza de Aguas Blancas durante el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer durante el gobierno de Zedillo, que le costó su gubernatura a los tres años, fue concluida por Ángel Aguirre Rivero, y que éste sufre ahora la misma suerte ahora por los hechos de Iguala? ¿Qué hay en el entramado que no vemos o no sabemos?

Los jóvenes deberían estar inquietos no porque sus protestas no sean escuchadas, sino porque en el nombre de sus manifestaciones, otros grupos interesados se suman para llevar agua a su molino, lo que al final divide a todos los manifestantes. Hay grupos pagados para generar violencia, hay grupos interesados en sumarse al dolor de Ayotzinapa, con tal de no ser sometidos por la ley, llámense maestros disidentes, narcotraficantes, electricistas, porros, policías mafiosas, grupos paramilitares, anarquistas, o periodistas de aparente “nómina” oficial. Todos, eso sí, viviendo de lo ajeno, a partir del esfuerzo legítimo de muchísimos más mexicanos que día a día ven por su futuro.

Urgen propuestas que nos unan a todos los mexicanos, independientemente de nuestra posición política o visión económica. Unidos contra la impunidad, unidos contra la corrupción, unidos por la responsabilidad, unidos por la libertad y unidos por la democracia, quizá podamos avanzar propuestas para el fortalecimiento institucional de México, independientemente de nuestras ideologías.

Estrictamente hablando todo esto nos importa para fortalecer el crecimiento económico, no porque el fin del ser humano sea fundamentalmente económico, pero sí porque sus metas económicas son necesarias para perseguir sus últimos fines que no son económicos, como  educar a sus hijos, vivir en armonía y ser felices.

Sin dudar de las buenas intenciones de todos los actores, el único pacto que hoy merece México es el que pueda mandar la sociedad civil organizada a su gobierno. Nos urge enviar una señal clara a nuestros jóvenes de que los fracasos no los desalienten, que la constancia y la confianza serán superiores si aceptamos que México está pariendo y que de este Parto por México pueden venir cosas mejores si las proponemos.

Acerca de Dr. Jaime Velázquez

Soy economista, dedicado a la educación. Promuevo la cultura económica, convencido de que se puede fortalecer la educación ciudadana si se entienden los principios básicos de la economía.
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