¿Que el dinero no compra el amor?

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Cambia tu futuroHemos insistido en el ahorro y sus beneficios personales y sociales. No obstante, hoy quisiera tomar una perspectiva diferente para sacudir tu ánimo, sin darte información técnica, y más bien intentando replantear algunas de las ideas que tenemos acerca del dinero. Seguir leyendo

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Nosotros somos el problema, no nuestra baja cultura económica.

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Seguido nos preguntan cómo elevar la cultura económica y financiera en México. Y aunque saber cómo hacer un presupuesto, entender el interés compuesto, o cómo invertir es parte del problema, en esta sección siempre propusimos que saber economía y vivir son dos caras de la misma moneda. Pero con sólo un enfoque nada asegura que los programas de educación financiera de los bancos sirvan para tomar mejores decisiones. El problema es mayor, porque antes de tomar decisiones financieras, la gente responde humanamente a sus necesidades y deseos, con todas las limitaciones que esto implica.

Si queremos construir patrimonio, no es que no sepamos que debemos generar más ingresos que gastos. Nuestros tropiezos financieros ocurren porque nosotros somos el problema. ¿Qué tanto es que no sabemos de números y de finanzas, y qué tanto que no tenemos carácter para controlar nuestras emociones –y sucumbimos a nuestras necesidades y deseos. Economía y psicología van de la mano. Aunque los principios básicos de las finanzas personales son simples, cambiar nuestra mentalidad y nuestro comportamiento, no lo es.

Más allá de programas de educación financiera que sólo te enseñen a manejar una cuenta de cheques o hacer un presupuesto, recuerda que necesitas fortalecer tu carácter: ese balance entre un pensar claro, un sentir inteligente y un querer firme. El carácter personal es como la presión interna de una cabina de avión que resiste, o no es dominada por la presión externa. Hoy, el medio, las redes y el consumismo nos imponen grandes presiones que deben ser resistidas y dominadas por nosotros, sólo con carácter.

A continuación te listo quizá los tres obstáculos mentales más importantes que necesitarás librar si quieres componer tu vida financiera:

Primer obstáculo mental: “el largo plazo es una pérdida de tiempo, lo importante es el presente”. Si crees que el futuro nunca llega, pregúntale a tus padres, a tus abuelos o a cualquier persona mayor, si no hubieran preferido tomar otras decisiones financieras.  Cuanto antes te convenzas de que debes empezar a tomar control de tu futuro, más pronto le darás tiempo a tu dinero para que crezca.

Segundo obstáculo mental: “Las finanzas no son para mí, son muy complicadas”. Para muchos, es cierto, al escuchar que el índice de precios y cotizaciones cae 3.5% o que el peso se deprecia 8% puede resultar la mejor excusa para levantarse de la televisión y preparar las palomitas. Para ser financieramente alfabeto, en verdad, se requiere poco conocimiento técnico de finanzas personales. La clave es empezar desde un nivel básico y construir a partir de ahí. Las finanzas personales se resumen en dos principios:

  • Frugalidad e
  • Inversión

Frugalidad se refiere a la cualidad de ser ahorrativo y prudente al gastar, con tal de optimizar nuestros recursos, de evitar el desperdicio o de ser presuntuosos. E inversión, con tal de crear rendimientos positivos a nuestros ahorros.  Por lo tanto, si vives de manera frugal, invierte tus ahorros, e incrementa tu educación económica y financiera, lo que te ayudará a mejorar tu posición en el futuro.

Y tercer obstáculo mental: “Los medios y los amigos son muy importantes”. Al sucumbir al poder de la mercadotecnia y mantenerles el ritmo a los amigos, la familia o los vecinos, gastamos en aquello que creemos necesitar, en vez de comprar las cosas que verdaderamente usamos. Nos habituamos a gastar.

Queridos amigos, hoy terminamos una etapa de casi tres años impulsando la cultura económica en este espacio. No me resta más que insistir en que más que una educación financiera mecánica, de hechos y cifras, necesitamos enfocar nuestra economía hacia la parte personal de nuestro comportamiento. Ahí es donde verdaderamente está la clave de nuestro Saldo a Favor.

Escríbanos en Facebook, Educación Económica y Financiera para recibir más información de nuestros cursos y consejos. Hasta aquí, ahora sí, nuestra Economía en Una Lección.

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¿Por qué la gente no ahorra?

Saving

Dr. Jaime M. Velázquez
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¿Por qué la gente no ahorra?

¿De dónde viene nuestro ingreso, cómo lo usamos, cómo lo administramos, qué implica pedir crédito, y la importancia de ahorrar, invertir, y cuidar nuestro patrimonio?

Tener cultura financiera implica conocer el valor del dinero en el tiempo, el concepto de tasa de interés o el del riesgo al invertir. No es poca cosa, porque del ahorro puede derivarse buena parte de nuestro bienestar presente y futuro. ¿Pero cuál es el estado actual de la cultura económica y financiera mexicana? De una encuesta que aplicamos a 100 individuos adultos en la Ciudad de México obtuvimos las siguientes respuestas.

  •  60% atribuye los “altos precios” al gobierno. Ni a la depreciación del peso, ni a las sequía, ni al cambio climático.
  • El 57% piensa que México pierde con los tratados de libre comercio; el 25% está incierto. Aunque ya llevamos 30 años de un proceso de apertura económica y 20 años del TLC.
  • 55% no tiene ahorrado dinero para el retiro; y 50% de éstos dice no preocuparle. Es decir, ¿“Dios aprieta pero no ahorca… o más vale pedir perdón que pedir permiso”?
  • Sólo 34% piensa que el retiro es responsabilidad individual; 43% cree que es responsabilidad del gobierno y 17% de la familia. O como dice el proverbio mexicano, “vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos”.
  • 82% de la gente piensa que el gobierno es el mayor responsable para la creación de empleos. O sea que ni tú, ni los sindicatos, ni las empresas o las escuelas juegan en esto.
  • 100% de los encuestados cree importante conocer cómo funciona la economía. Al menos hay esperanza.
  • Sólo 25% de la gente declaró haber recibido algún curso de economía, pero cuando les preguntamos qué cursos, contestaron “básicamente, administración y contabilidad”).
  • 83% favorece la protección internacional del gobierno a los productores nacionales. Como si el mundo no se hubiera aplanado ya, o no estuviéramos ya perdiendo oportunidades con la India o China.

La gente sabe lo que es bueno pero actúa como si no lo supiera. ¿Cuántos de ustedes saben que fumar es dañino? ¿O que hacer ejercicio y una buena dieta es bueno para la salud? ¿Y aun así comemos mal, fumamos o no nos ejercitamos? ¿Quién no sabe que ahorrar es bueno y que hacerlo de manera regular por mucho tiempo puede ser benéfico para él y los demás?  ¿Por qué pues no podemos hacerlo fácilmente?  Fuera de la imposibilidad de tener un ingreso suficiente para ahorrar, porque no reconocemos claramente los costos y beneficios.

El costo se paga hoy, porque el sacrificio del ahorro debe hacerse en el presente, pero los beneficios son futuros. Si ahorro, dejo de consumir hoy, pero el beneficio lo devengo en el futuro, de ahí que mucha gente se impaciente y no quiera pagar los costos hoy, para no vivir la incertidumbre de no gozarlo después.

¿Pero quién de ustedes, amigos, no cree que vivirá en el futuro?  Al menos, con mucha probabilidad, vivirás un día más, así que nunca escatimes la posibilidad de que efectivamente vivirás en el futuro.

 ¿Para qué ahorrar?

  1. Para tener capacidad de compra futura, para uno y para los demás.
  2. Por seguridad y satisfacción… tener libertad financiera es estar en posición acreedora más que deudora… La diferencia entre pedir y estar en posición de dar.
  3. Fortalece el carácter, porque obliga al sacrificio presente. Los débiles no resisten tentaciones, y porque
  4. Incrementa los fondos disponibles en el sistema financiero, para apoyar proyectos productivos.

Como las mujeres coreanas al limpiar el arroz, piensen, “un arrocito para hoy, un arrocito para mañana”… porque el mañana siempre llega.

Hasta aquí nuestra Economía en una Lección.

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¡Tu futuro financiero depende… DE TI!

Cambia tu futuro

Dr. Jaime M. Velázquez H.

¿Cómo elevar la cultura económica y financiera en México? Aunque saber cómo hacer un presupuesto, entender el interés compuesto, o cómo invertir es parte del problema, siempre hemos propuesto que saber economía y vivir son dos caras de la misma moneda. Pero con sólo un enfoque, nada asegura que los programas de educación financiera de los bancos sirvan para tomar mejores decisiones. El problema es mayor, porque antes de tomar decisiones financieras, la gente responde humanamente a sus necesidades y deseos, con todas las limitaciones que esto implica.

Si queremos construir patrimonio, no es que no sepamos que debemos generar más ingresos que gastos. Nuestros tropiezos financieros ocurren porque nosotros somos el problema. ¿Qué tanto es que no sabemos de números y de finanzas, y qué tanto que no tenemos carácter para controlar nuestras emociones –y sucumbimos a nuestras necesidades y deseos. Economía y psicología van de la mano. Aunque los principios básicos de las finanzas personales son simples, cambiar nuestra mentalidad y nuestro comportamiento, no lo es.

Más allá de programas de educación financiera que sólo te enseñen a manejar una cuenta de cheques o hacer un presupuesto, recuerda que necesitas fortalecer tu carácter: ese balance entre un pensar claro, un sentir inteligente y un querer firme. El carácter personal es como la presión interna de una cabina de avión que resiste, o no es dominada por la presión externa. Hoy, el medio, las redes y el consumismo nos imponen grandes presiones que deben ser resistidas y dominadas por nosotros, sólo con carácter.

A continuación te listo quizá los tres obstáculos mentales más importantes que necesitarás librar si quieres componer tu vida financiera:

Primer obstáculo mental: “el largo plazo es una pérdida de tiempo, lo importante es el presente”. Si crees que el futuro nunca llega, pregúntale a tus padres, a tus abuelos o a cualquier persona mayor, si no hubieran preferido tomar otras decisiones financieras.  Cuanto antes te convenzas de que debes empezar a tomar control de tu futuro, más pronto le darás tiempo a tu dinero para que crezca.

Segundo obstáculo mental: “Las finanzas no son para mí, son muy complicadas”. Para muchos, es cierto, al escuchar que el índice de precios y cotizaciones cae 3.5% o que el peso se deprecia 8% puede resultar la mejor excusa para levantarse de la televisión y preparar las palomitas. Para ser financieramente alfabeto, en verdad, se requiere poco conocimiento técnico de finanzas personales. La clave es empezar desde un nivel básico y construir a partir de ahí. Las finanzas personales se resumen en dos principios:

  • Frugalidad e
  • Inversión

Frugalidad se refiere a la cualidad de ser ahorrativo y prudente al gastar, con tal de optimizar nuestros recursos, de evitar el desperdicio o de ser presuntuosos. E inversión, con tal de crear rendimientos positivos a nuestros ahorros.  Por lo tanto, si vives de manera frugal, invierte tus ahorros, e incrementa tu educación económica y financiera, lo que te ayudará a mejorar tu posición en el futuro.

Y tercer obstáculo mental: “Los medios y los amigos son muy importantes”. Al sucumbir al poder de la mercadotecnia y mantenerles el ritmo a los amigos, la familia o los vecinos, gastamos en aquello que creemos necesitar, en vez de comprar las cosas que verdaderamente usamos. Nos habituamos a gastar.

Queridos amigos, nuestro futuro financiero depende de nosotros. En la medida que asumamos el control de nuestros ingresos y gastos, más oportunidades de lograrlo tendremos. No me resta más que insistir en que más que una educación financiera mecánica, de hechos y cifras, necesitamos enfocar nuestra economía hacia la parte personal de nuestro comportamiento. Ahí es donde verdaderamente está la clave de nuestro Saldo a Favor.

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Desorden institucional: cuando se salen con la TUYA

] Bribing

por Dr. Jaime Velázquez H.

jvelazhe@cmeef.org.mx

Insistentemente hemos planteado que buena parte de los problemas nacionales radica en sus instituciones. Aquí un ejemplo. Durante el pasado puente del 20 de noviembre nos enteramos de un bloqueo por más de 10 horas en la carretera México-Cuernavaca, a la altura de Tres Marías, sólo para enterarnos, luego de 10 horas de bloqueo, que el gobierno estatal de Morelos tenía identificados a los responsables: comuneros de la localidad, catalogados como “talamontes”. La propiedad comunal, residuo de lo que en algún momento fue una evolución de la llamada “encomienda” colonial, es una institución que garantiza la propiedad de la tierra a “todos” en la comunidad. Es de todos, pero de nadie en particular al mismo tiempo, por lo que no hay interés genuino de nadie para cuidarla, sino para explotarla. Con la consigna de “la tierra es de quien la trabaja”, Emiliano Zapata parecía hablar más de propiedad privada que de propiedad colectiva. A cambio, sin embargo, la Revolución creó el ejido, una institución agraria de propiedad colectiva, que no pertenece a nadie sino a todos los ejidatarios. Los ejidos, entonces, dan posesión incluso a aquellos que no la trabajan, por lo que bien podemos imaginar su productividad y su efecto en la pobreza rural.

¿Por qué es relevante esto? Porque estamos por escuchar una reforma de estado, que deberá delinear los cambios institucionales necesarios para desarrollarnos. ¿Por qué algunos países progresan y otros no?  Porque nos invaden estructuras –públicas y privadas- que no promueven la construcción de riqueza sino su destrucción. A la causa de Ayotzinapa se le suman otras no muy claras, principalmente de maestros normalistas y disidentes del SNTE, por cierto, otra organización derivada de la revolución institucional. Pocos podemos estar de acuerdo en gastar recursos escasos en maestros que no trabajan, pero menos podemos estarlo en otros múltiples casos, como: pagar recursos escasos en autoridades que se coluden con delincuentes; ¿admitir la construcción de obras públicas que no se licitan adecuadamente, que encarecen facturas o se dan mediante “adjudicación directa”?; ¿elevar la nómina pública cuando sus beneficios sociales no son claros?; ¿aceptar que el gobierno es un buen proveedor de servicios públicos?; ¿que nos regañen en televisión abierta y nos hagan el favor de “aclarar” lo que a todas luces es un conflicto de interés?, ¿que los recursos públicos se asignen para la promoción personal de la imagen pública?, o bien ¿que destinemos millones de pesos a un sistema judicial que no garantiza que otros invadan tus derechos, y que los delincuentes no sólo se salgan con la suya, sino que se salgan con la tuya?

Si la Reforma de Estado que está por anunciarse no atiende asuntos clave como la transparencia, de poco servirán los parches. El cáncer de México es institucional, radica en la centralización de la educación pública, está en el manejo clientelar de sindicatos, persiste en la propiedad pública de la tierra, que da origen a grupos políticos que se benefician de ésta, está en la explotación de los pobres para ganar votos, está en el llamado “reordenamiento urbano” que da discreción a las autoridades para cambiar el uso del suelo o para autorizar mercados ambulantes en la vía pública. Está en la licitación y asignación de obra pública o en la administración de cuotas sindicales. Corrupción aquí y allá.

¿Por qué hay países que progresan y otros como el nuestro parecen destinados a la media tabla?  La economía institucional es muy clara: es la política. Progresan los que implementan instituciones políticas incluyentes. La historia institucional de Europa, Estados Unidos, África o Latinoamérica es contundente: los grupos de poder establecen las reglas que los benefician, a costa de la mayoría. Nuestra cultura o nuestra geografía no parecen destinarnos tanto como el cambio político. Por el bien de México, que así sea.

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El verdadero “Parto por México”

Frente a las realidades de violencia, asesinatos, mentiras, manifestaciones, corrupción y escándalos que parecen crecer día a día en nuestro país, el momento de México es su posible salto al desarrollo o nuestro aparente destino a la media tabla internacional. No es momento de seguir justificándonos que si estábamos o no para el quinto partido o si era o no penal, el momento de México está en definir su estructura institucional, para estar en posibilidades, sí, de saltar sobre bases firmes.

Es difícil establecer una posición clara y certera de lo que sucede, porque nadie es capaz de verlo todo o de filtrar la información con todos los lentes posibles. Sin embargo, sí debemos asumir dos posiciones frente a las realidades que observamos. La primera es que debemos admirarnos de los hechos. Si perdemos la capacidad de admiración corremos el riesgo de, pasivamente, entregarnos a la ignorancia. Y segundo, siempre deberemos mantener una prudente actitud de duda ante lo que se nos presenta. Aceptar las respuestas fáciles, dejar de contestar realidades dudosas, o aludir cansancio ante asuntos complejos, es un signo de repugnancia al esfuerzo, de ingenuidad inmadura y cómoda, que sólo beneficia a algunos.

Los jóvenes deberían estar inquietos con su futuro, no porque el tren México-Querétaro haya sido suspendido, sino porque las instituciones fueron incapaces de detener un proceso de licitación opaco. Qué bueno que se detuvo, pero qué malo que haya sido la figura presidencial la salvadora. En la medida que sigamos dependiendo de la benevolencia presidencial y no de las instituciones, nuestro nivel de desarrollo político y democrático seguirá en duda.

Los jóvenes deberían estar inquietos con su futuro, no sólo porque hayan desparecido a 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, sino porque en ese entramado de fábulas reconstructoras de la realidad, se omiten verdades graves que están en juego. ¿Cuántos sabíamos que Lucio Cabañas, ese maestro rural guerrillero, líder estudiantil, jefe de las fuerzas armadas del Partido de los Pobres en la Sierra de Guerrero, secuestrador del senador y luego gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, era egresado de la Normal de Ayotzinapa? ¿O que la matanza de Aguas Blancas durante el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer durante el gobierno de Zedillo, que le costó su gubernatura a los tres años, fue concluida por Ángel Aguirre Rivero, y que éste sufre ahora la misma suerte ahora por los hechos de Iguala? ¿Qué hay en el entramado que no vemos o no sabemos?

Los jóvenes deberían estar inquietos no porque sus protestas no sean escuchadas, sino porque en el nombre de sus manifestaciones, otros grupos interesados se suman para llevar agua a su molino, lo que al final divide a todos los manifestantes. Hay grupos pagados para generar violencia, hay grupos interesados en sumarse al dolor de Ayotzinapa, con tal de no ser sometidos por la ley, llámense maestros disidentes, narcotraficantes, electricistas, porros, policías mafiosas, grupos paramilitares, anarquistas, o periodistas de aparente “nómina” oficial. Todos, eso sí, viviendo de lo ajeno, a partir del esfuerzo legítimo de muchísimos más mexicanos que día a día ven por su futuro.

Urgen propuestas que nos unan a todos los mexicanos, independientemente de nuestra posición política o visión económica. Unidos contra la impunidad, unidos contra la corrupción, unidos por la responsabilidad, unidos por la libertad y unidos por la democracia, quizá podamos avanzar propuestas para el fortalecimiento institucional de México, independientemente de nuestras ideologías.

Estrictamente hablando todo esto nos importa para fortalecer el crecimiento económico, no porque el fin del ser humano sea fundamentalmente económico, pero sí porque sus metas económicas son necesarias para perseguir sus últimos fines que no son económicos, como  educar a sus hijos, vivir en armonía y ser felices.

Sin dudar de las buenas intenciones de todos los actores, el único pacto que hoy merece México es el que pueda mandar la sociedad civil organizada a su gobierno. Nos urge enviar una señal clara a nuestros jóvenes de que los fracasos no los desalienten, que la constancia y la confianza serán superiores si aceptamos que México está pariendo y que de este Parto por México pueden venir cosas mejores si las proponemos.

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Gastando en tu nombre… “¡Se ha ganado…una hermosa plancha!”

Porque los recursos son limitados y nuestras necesidades y deseos ilimitadas, enfrentamos problemas de escasez.  Esto implica que poco, o verdaderamente nada, es gratuito. Ni siquiera leer este artículo es gratis, aunque no pagues contablemente nada. Pagas, al menos, el tiempo de poner atención y de no pensar en otras cosas. Frente a este problema, toda sociedad debe organizarse para resolver su problema económico de qué producir, cómo hacerlo y quién se lleva lo producido. ¿Qué tanto de todo esto lo debe decidir el gobierno y cuánto la iniciativa privada? La respuesta depende de qué tanto queremos y podemos los individuos hacerlo por nosotros, o qué tanto esperamos que sea el gobierno –llámese los demás- el que lo haga por nosotros.

Vale la pena, con relación a las cifras de déficit público que observamos en México, que recordemos las cuatro formas en que podemos gastar dinero. Uno, podemos gastar nuestro dinero, en nosotros, en cuyo caso cuidamos cuánto gastamos y en qué lo gastamos, porque es nuestro dinero y es para nosotros; dos, podemos gastar nuestro dinero en otros, por lo que cuidaremos cuánto gastamos –porque es nuestro dinero, pero no tanto en qué, porque no es para nosotros. Es el ejemplo clásico de regalarle a mamá una plancha el 10 de mayo… cuidamos lo que gastamos pero no en qué, porque no es para nosotros. Tres, podemos gastar el dinero de otros en uno. Aquí, no tenemos interés en cuidar cuánto gastamos –porque no es nuestro dinero, pero sí en qué lo gastamos, porque es para nosotros. ¿Se imaginan comiendo garnachas, cuando el jefe los invita a comer, con cargo a la empresa? ¡Qué va! No cuidamos lo que gastamos –porque no es nuestro dinero, pero sí en qué lo gastamos, porque es para nosotros. Y cuatro, podemos gastar el dinero de otros en otros, con lo cual no tenemos el menor interés en cuidar lo que gastamos –porque no es nuestro, ni tampoco en qué lo gastamos –porque no es para nosotros. Este último caso lo enfrenta claramente el gobierno cuando decide gastar nuestro dinero en los demás. ¿Qué incentivo tiene de cuidarlo –si no es su dinero, y qué incentivo tiene de darnos lo que necesitamos, si no es para ellos?

Con este preámbulo, y sabiendo que el gobierno ha incrementado su déficit primario (ingresos menos gastos, excluidas sus obligaciones financieras, principalmente intereses sobre su deuda), debemos hacer algunos comentarios. Primero, una cosa es el déficit y otra la deuda. El déficit es la diferencia entre los ingresos fiscales y los gastos fiscales de un periodo. La deuda, en cambio, es lo que se debe a una fecha específica. Si el gobierno debe 100 y tiene un déficit fiscal de 20, proveniente de un mayor gasto público sobre sus ingresos fiscales, su deuda se incrementará a 120. En este sentido, se dice que el déficit es un flujo y la deuda un acervo acumulado.

Segundo, un déficit primario –que no incluye los gastos financieros- nos dice que el gobierno está gastando más de lo que tiene de ingresos, y aparte, que no le alcanzan sus ingresos para pagar sus compromisos financieros. Debe pedir prestado y, por lo tanto, endeudarse. ¿Acaso esa deuda no deberá pagarse? ¿La pagaremos los vivos o nuestros hijos? ¿Crecerá la base fiscal de contribuyentes o seguirán siendo los mismo? ¿Sirve esa deuda para invertir y hacer crecer nuestro capital nacional, o sólo para gastarlo y ya luego, Dios diga, quién lo pague en el futuro?

La apuesta keynesiana del gobierno fue que el déficit le diera un “empujoncito” a la economía para crecer. El riesgo, tal y como pintan los acontecimientos, es que el “empujoncito más bien nos empine”. En última instancia, amigos, el valor del gasto público lo debemos medir en función de lo que logra para nuestra calidad de vida presente y futura, no por los recursos que usa. ¿Qué piensas?

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